Convertimos lo simple, en curioso.
A lo largo de esta vida, aprendemos a callar, a esperar, ya sea en la cola del super, o esperar a que el día se nos alegre, esperamos tener suerte, pero por si fuera poco debemos cumplir normas, respetar a los demás, "prohibido fumar", "prohibida la venta a menores de 18", "en casa a las 10 y media", "esto no se hace así", y miles de normas más. Luego acabas dándote cuenta de que los políticos mienten, que el nunca jamás, nunca se cumple y el para siempre, siempre termina. Que las cosas no son como se pintan, las dos caras de la gente, la falsedad del mundo, el egoísmo y demás.Por eso sáltate las normas, haz lo que te apetezca, sonríe, grita, enamórate, y vuelva a hacerlo cuando creías que no podrías, sobre todo vive tu vida de manera que cuando tú mueras, rías y los demás sean los que lloren a tu alrededor.